LA IGLESIA DEL MERCADO Y SUS BEATOS

POR Marcos Enriquez-Ominami Diputado Distrito 10, licenciado en filosofía U de Chile, lector empedernido y cineasta. Responsable de diversas producciones, desde series como “La Vida es una Lotería” hasta documentales reconocidos a nivel mundial como “Chile, los héroes están fatigados”



El neoliberalismo no es sólo una teoría económica; es una religión con dogmas, fieles, papas y profetas, cuyas encíclicas y epístolas tienen enorme incidencia en la vida de miles de millones de personas.

EN SU HISTORIA de la decadencia y ruinas del Imperio romano, Edward Gibbon relata que en las postrimerías del Imperio Romano de Occidente terminaron gobernando dos emperadores a la vez, quienes tenían más apariencia de señores feudales que de autócratas romanos. Algo parecido está pasando con lo que yo llamo dos emperadores del poderoso FED (Banco Central de Estados Unidos), personajes que tienen una notable incidencia en el comportamiento de las bolsas mundiales. Aunque la metáfora parezca un poco deschavetada, estos dos personajes pueden ser comparados con los Papas o con los reyes absolutos; la forma en que enfrenten la inflación y la pérdida de dinamismo de la economía estadounidense determinan las tasas de interés a escala mundial y, por consiguiente, las bajas de las acciones y los bonos, en especial, en los países emergentes.

Alan Greenspan presidió el Banco Central de Estado Unidos desde agosto de 1987 hasta febrero del año 2006, casi dos decenios (19 años). Durante su período, gobernaron el país Ronald Reagan, George Bush, (padre), Bill Clinton y Bush, (hijo) y en Roma reinaron los Papas Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Es muy posible que Greenspan haya dirigido al dios mercado más tiempo que muchos emperadores romanos de Occidente.

Greenspan es considerado, hasta ahora, un genio de los mercados, poseedor de la omnisciencia: cuando pronuncia una conferencia, aun en el país más lejano, pareciera que estuviera inspirado por el Espíritu Santo para que todo el mundo se apresurara a vender sus acciones, sobre todo las especulativas. Sus comienzos fueron difíciles, pues no todos los inversionistas le creían, pero con dos o tres medidas audaces, como bajar las tasas de interés en una época de crisis, empezó a convertirse en un gurú.

Ben Bernanke tuvo un comienzo similar: entre mayo y junio del año 2006, las acciones bajaron un alto porcentaje, sobre todo los instrumentos financieros de los países emergentes, que son, por cierto, los más volubles. Después vino la Parusía de este cielo que es el Mercado: bastaron los informes de Bernanke sobre el buen estado de la economía norteamericana y el insaciable apetito de los especuladores de la Bolsa para que los países emergentes subieran, en seis meses, en muchos casos más de 100%, es decir, duplicaron el capital. Este fenómeno se dio, fundamentalmente, en aquellos mercados de bolsas más volátiles, (China, India, Rusia, y otros). Es evidente que su precio estaba inflado, respecto al resultado de las empresas.



Aunque no creo que la diarquía haya sido la causa de la caída de este imperio romano, menos puedo asegurar que las diferencias de opiniones entre estos dos emperadores del FED acerca de la recesión norteamericana hayan provocado, por sí solas, la reciente baja de las bolsas. Existen muchos otros factores en juego, algunos momentáneos y otros más estructurales.





Los controles estatales a la especulación en China son bastante sanos, si se tiene en cuenta que había que espantar la extrema especulación de los fondos mutuos extranjeros en este gigante asiático; por eso no tiene nada extraño que en un solo día se registrara una baja de 9%; ya venía ocurriendo en la Bolsa india, una semana antes.

A su vez, diversos indicadores norteamericanos estaban mostrando que la explosión de la burbuja inmobiliaria iba a continuar con más fuerza, además de la baja en el PIB, un crecimiento en el gasto de los ciudadanos, un alza en el precio del petróleo y pronósticos negativos con respecto a la inflación. La mezcla de inflación y alza de tasas de interés equivale al infierno en la Iglesia del Mercado.



A mi modo de ver, coincidiendo con el ensayista Jorge Vergara, el neoliberalismo no es sólo una teoría económica; también es una utopía (en el sentido de un paraíso inexistente). Es una religión con Papas, obispos, sacerdotes y fieles, donde los Papas serían, en metáfora, los presidentes del FED; los obispos, los presidentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional; los sacerdotes, los analistas del mercado; y los fieles, los inversionistas. Existen unos fieles pecadores, los especuladores, que piden prestado, en yenes, para comprar en mercados más volátiles, pero que dan mayor rentabilidad, fundamentalmente, el Bric (Brasil, Rusia, India, China), y otros de Asia-Pacífico y América Latina.


No creo en el Apocalipsis, al menos en lo inmediato: el Imperio Romano no cayó de la noche a la mañana, tampoco ocurrió con el inglés, ni menos con el autocrático estalinista. El proceso de decadencia y ruina del imperio americano será más lento, pero llegará por causas más estructurales, aun cuando George W. Bush haga todo lo posible con su estupidez para apresurarlo, tratando de provocar un bombardeo rápido a algunas plantas de tratamiento de uranio, de Irán, y hundiendo a Irak en la desolación y miseria. También está claro que la utopía, religión, y un sistema político neoliberal, en cada una de las múltiples crisis, va acercándose a su fin. Sólo algunos transeúntes chilenos, desde el estatismo a la religión del mercado, siguen creyendo que han descubierto un mundo ideal.
COMENTARIOS DE LECTORES
* Bien tarde el diputado se da cuenta de algo que vienen diciendo hace rato muchos estudiosos, desde marxistas ortodoxos hasta teólogos. Sin duda nuestros parlamentarios leen bien pocazo, y apenas alcanzan a darse cuenta de las cosas. Veamos si Marco logra desobsesionarse del tema del aborto. Tai Lin

* Señor Diputado: Le recuerdo que numerosos imperios rojos cayeron de la noche a lamañana. De hecho el muro de Berlín cayó en cinco horas. Quizá no se acuerde porque es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Usted afirma "el neoliberalismo no es sólo una teoría económica; también es una utopía (en el sentido de un paraíso inexistente). Es una religión con Papas, obispos, sacerdotes y fieles, donde los Papas serían, en metáfora, los presidentes del FED; los obispos, los presidentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional; los sacerdotes, los analistas del mercado; y los fieles, los inversionistas”. Aparte de irrespetuosa la comparación es falaz, pues la única utopía probada y archiprobada en el mundo, con desastrosas y sangrientas consecuencias es el comunismo. Lástima que su padre haya muerto en pos de esa utopía mientras sus "compañeros" hoy más capitalistas y neoliberales que nunca, gozan de cargos públicos, conforman directorios de empresas o, simplemente, maman de la teta del Estado con los gastos reservados.
* Mundo frío y calculadorJosé María Muñoz
Veo que bastantes políticos chilenos despotrican contra el neoliberalismo, pero no tienen empacho alguno en utilizar en su provecho las técnicas de márketing y publicidad que esta abominable "seudo-religión imperial" ha perfeccionado tanto para conseguir que compremos sus tan variadas baratijas. Hablar de imperios en estos momentos de tanto individualismo me parece semejante referirse al refrigerador como frigider, es decir, viejolalia intelectualoide setentera pura y cristalina, ya que bien sabemos que en el mundo moderno las grandes fortunas no tienen una ubicación geográfica determinada, y más bien, sus dueños actúan como verdaderos señores feudales capaces de comprar lo que quieran, donde quieran y cuando quieran, en un mundo que cada vez toma menos en cuenta las fronteras físicas.
Muy a pesar de todo lo que se pueda decir en contra del liberalismo económico, sus sacerdotes y beatos, en época de campaña, otra vez veremos las amplias sonrisas, los amables rostros y los ojos bonachones de personajes desgastados, cuando no repelentes, buscando que compremos imágenes y promesas vacuas con nuestro apetecible voto.

2 comments:

Anonymous said...

Defender nuestro derecho a ser como queramos, no es nada,comparado con aquellos que en este momento viven de la venta de utopias,mas cuando hablan y hacen negocio con el sueño de las personas, comiensan diciendo que son del pueblo, pero se combierten en terratenientes de las ideologias y burgeces de vida, que contra sentido, me gustaria recordarle de donde nacio y como fue criado, no es bueno bomitar sobre el mismo plato. crisol-claro@hotmail.com

linux said...

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